Se está hablando hasta la saciedad de este tema y, aún a riesgo de ser recurrente, incluso pesado, me gustaría hacer alguna consideración al respecto de la muerte, en medio de un partido de futbol, del joven de 22 años Antonio Puerta, futbolista del Sevilla.

Un auténtico atleta de élite, un hombre fuerte, joven y sano, como se certifica en cientos de controles que su propio club le practicaba, no puede morir de repente en mitad de un partido sin una causa clara que lo explique. Esa genérica y vaga apelación a la "muerte súbita" no convence a nadie, o sólo a los que se dejan o quieren dejarse convencer.

Cada día se les exige más a esos chicos, es mucho el dinero que hay en juego, tienen a demasiados buitres, muchas veces la propia familia, revoloteando alrededor y muchos, como tantos ciclistas, como tantos atletas, se dejan llevar a las pantanosas aguas de las drogas que les hagan llegar más allá de donde están capacitados, en una suerte de suicidio a plazos que ellos, aún muy bisoños, por lo que no tienen los elementos necesarios para saber dimensionar las consecuencias, se dejan hacer deslumbrados por los resultados inmediatos de éxito y fortuna que ello les representa.

Está pasando en el ciclismo, en el atletismo. ¿Por qué no habría de pasar en el fútbol?...La diferencia es que en aquellos deportes son órganos externos al propio ciclismo, al propio atletismo, los que tienen encomendada la labor de la detección, no ya del fraude, que también, si no de la sangría asesina que se comete con estos chavales, voluntaria o involuntariamente.

En el fútbol, el tema lo resuelven los clubes, de la mano de la Federación Española de Fútbol, a cuyos propietarios de los sillones oficiales tampoco les interesan demasiado los escándalos de esa índole.

Habría que abrirse una investigación en donde no tuvieran nada que decir ni los buitres de la camarilla, ni los clubes, llenos de buitres, ni las federaciones, donde habitan los Buitres Mayores. Una investigación independiente, seria, exhaustiva, oficial....A lo mejor se llega a la conclusión de que no se les puede exigir tanto como se les exige a esos chicos en su papel de nuevos gladiadores, esclavos bien pagados y bien alimentados, pero esclavos en definitiva del Circo, el eterno Circo que, con el pan, se nos viene dando a las masas para que nos estemos quietecitos y no pensemos demasiado en lo importante...

A Puerta ya no le servirá, pero le puede servir a muchos otros....

Y no me gustaría irme sin hacer otro par de reflexiones criticando las decisiones de los dirigentes del fútbol y de la política, el partido del Sevilla ante el AEK de Atenas se suspendió con motivo de la muerte de Puerta. Es lamentable que no se hubiera suspendido antes por la muerte de 65 personas en Grecia  a causa de los incendios. La cuna de la civilización moderna no se merecía un comportamiento tan ruin.

Y segundo. Me apena enormente la muerte de Puerta y la tragedia que deja en sus familiares y amigos. Pero  mi corazón  me lleva a acordarme también de aquellos que mueren de la misma manera, con la misma edad, mientras juegan en un campo de tierra por pasar un rato divertido o haciendo footing para estar 13 gramos más delgados. O aquellos que mueren camino del trabajo o en el propio tajo. Eso también me duele. Estos tambien dejan viudas, amigos, padres e hijos. Y ellos no cobraban por hacer lo que más les gusta. Ellos no tenían media vida resuelta económicamente. Obvio que eso no palía el dolor ni sirve de consuelo pero desde fuera es algo que podemos observar como un mal menor para sus allegados. Obvio que me duele la muerte de un chico joven y deportista. Pero a su viuda o su hijo jamás le faltarán medios para subsistir mientras en España mueren de esa manera muchos hombres y mujeres que arruinan la vida de los que quedaron. Simplemente eso. Lo siento mucho. Quería acordarme de los que nadie recuerda.

Un abrazo a todas las familias que han perdido a un ser querido. Ánimo en estos momentos tan duros en los que la vida parece ya un obstáculo insalvable, pero que continuará queramos o no, con su ritmo habitual. Sin el ser querido la vida sigue aunque de manera mucho más dura. 

Hasta siempre Antonio y a todos los anonimos. Hasta siempre o hasta dentro de un rato que coja una  retrasmisión de cualquier partido de estos últimos meses en los que el Sevilla ha escrito las páginas más gloriosas de su historia.