Tienes más peligro que el padre de un niño futbolista
Cada vez se habla más sobre el "hooliganismo" presente en el fútbol base, sobre todo por parte de un sector de padres y madres que se comportan como auténticos "talibanes deportivos" y que han convertido la formación de sus hijos en un capítulo más de TRUE BLOOD, con los vampiros deseando comer la sangre de la enseñanza del formador.
Nos queda el consuelo de que en la mayoría de los casos (alguna causa perdida hay, dicho sea de paso) son estados de "perturbación mental pasajera" o "imbecilidad transitoria". Es lo que podríamos llamar "La metamorfosis del padre" (me consta que ya lo está investigando "el punset") que básicamente consiste en pasar del modo "homo-sapiens" al modo "neardental" en el tiempo que transcurre durante un partido para volver otra vez al modo inicial y así un fin de semana tras otro.
Así funciona nuestra mente, pensamos que hemos traído al mundo al nuevo Messi o al nuevo Cristiano, y que va a ser famoso, y que se acabó la "hipoteca forever", y a vivir en la moraleja y tirar de Visa Oro...pero...¡dónde vamos a llegar!
Os voy a describir los perfiles de algunos padres y madres... ¡sin ánimo de ofender! y que quede claro que cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia.
EL PADRE DE LA ESTRELLITA
Su niño empieza, organiza y finaliza las jugadas, es el "novio de la boda" y el "muerto del entierro", es el niño que saca faltas, córners (los remata) y todo... su hijo es el mejor de su equipo y de la liga y de España y de...su portal. Se comporta como "Gollum", ve a su niño cómo su único y auténtico "tesoro". Se cree que tiene en casa a la "última joya de la corona". Es para él un cheque al portador, ya está maquinando qué hacer con la pasta que recibirá cuando lo venda a un club de la Premier, de la Bundesliga o de la liga Japonesa. Hay que colocar al crack...es de los que piensa: "vive de tus padres y suegros hasta que puedas vivir de tus hijos".
LA "MADRE DEL EXORCISTA"
Su hijo es intocable. Lo suyo es gritar, aullar, berrear como una posesa. Suele centrarse en los árbitros con insultos vulgares y variopintos. Da igual donde se produzca una falta, siempre es penalti (a favor, por supuesto). Vive el partido con tal intensidad que no pierde detalle (eso es cuando juega su hijo porque cuando no juega todo está mal, incluso se gira y deja de ver el partido, insulta al entrenador, en voz baja claro, no sea que le oiga). Suele tener un marido discreto y calladito (no sea que le "toque" algo) que al final deja de ir a los partidos por vergüenza ajena.
EL PADRE INSTIGADOR
Para esta especie de homínido, animar consiste en intentar lograr mediante berridos que a su hijo no le regateen en todo el partido, llegando a perder la noción del resto del partido y de la realidad. Cuando jugaba de niño al fútbol lo hacía de central y sus ídolos eran López, Javi Navarro, Pablo Alfaro y De Jong. Sabrás quién es su hijo porque sólo lo oirás gritar cuando sea el jugador más cercano al balón. Si logra cruzarse con su hijo en el descanso, no le exigirá tiki-taka, que intente tocar el balón, eso es de blanditos; le pedirá contundencia y dedicará alguna tarde del sábado a enseñar a su niño a hacer faltas sin que se noten y cualquier treta o artimaña que permitan disimular las carencias que quizá pueda tener su hijo. Suele premiar económicamente los goles y llegar a castigar sus errores personales. Le importa "una mierda" el desarrollo colectivo.
EL PADRE "SABELOTODO"
Critica todo (entrenamientos y partidos), jugó al fútbol en su niñez (un tuercebotas, todo sea dicho) y por ello se siente cualificado para dar opiniones que no debe dar. Forma grupito en la grada con otros padres que le sean afines y no le lleven la contraria. Cuando los resultados son buenos, entra en hibernación para volver a despertar cuando no lo son. En el fondo, no tienen nada personal en contra del entrenador: si fuera otro, le atizaría igual. Es posible que el entrenador tarde en enterarse o no se entere nunca de la presencia de tal ser en su equipo porque no suele hacerle partícipe de sus críticas y además a él en el fondo no le importa el equipo: lo que le importa es tener adeptos que le den la razón para sentirse un "porque yo no quiero, que si quisiera...".
EL PADRE "INCONFORMISTA"
Piensa que la escuela actual es pequeña para su hijo y se pasa el año "vendiendo" a su hijo a las escuelas que considera de mayor categoría. Si el niño es bueno...lo tendrán en un baile de escuelas hasta que llegue a una muy buena, donde su hijo ya no será titular. Sin embargo, al "inconformista" eso no le importa. Y si el niño es un "paquete"...el "inconformista "se queda en su Club y evoluciona convirtiéndose en "instigador", para intentar volver a ser "inconformista" más adelante.
EL PADRE "METE...CAÑA"
Es todo un personajillo que por un problema puntual (suelen ser sin importancia), con razón o sin ella, en vez de intentar solucionarlo, dedican sus esfuerzos en intentar arrastrar al mayor número de personas a su causa. Está deseando abandonar la escuela, pero no lo hará hasta asegurarse de haber hecho el mayor daño posible. Tanto "el instigador", como el "sabelotodo" como el "inconformista" pueden derivar en él.
EL PADRE "TIFOSI"
Nunca pierden. O les roba el árbitro, o el equipo rival debió traer niños de superior edad, o...cualquier cosa sirve, es incapaz de sentarse en el coche de vuelta a casa y decirle a su hijo "¡Qué mal que jugasteis hoy!". La única manera de que su hijo se divierta es ganando y si no gana lo intenta proteger con una burbuja de mentiras. Se sienta cerca del terreno, despotricando y protestando continuamente y gritando a todo el mundo; no discrimina entre animar a su equipo o desanimar al rival o al árbitro: en el fondo todo les viene bien. A diferencia de los anteriores citados que son conscientes de su maldad, el "padre tifosi" no siempre es voluntariamente y puede no ser consciente de lo que está haciendo debido a cociente intelectual.
Afortunadamente este tipo de padres son una minoría y el resto alienta y apoya a su hijo, es consciente de que el deporte es un complemento para la educación de su hijo y disfruta viéndole progresar... Padres y madres, DIVIRTÁMONOS MÁS y miremos menos a nuestro ombligo.
